Las perlas, esas maravillosas gemas que nos regala el reino animal, hay sido desde siempre verdaderas joyas que han sabido subyugar a los mortales.
Ya los griegos las utilizaban molidas, para espolvorear sus cabellos y así darles un brillo iridiscente.
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Se dice que Cleopatra disolvió una perla en una copa de vino, y la bebió delante de Marco Antonio, tan solo para ganar una apuesta de que podría beberse toda la riqueza de un país en un sorbo. Estas misteriosas esferas se forman en el interior de ciertos moluscos, como consecuencia de la agresión externa, ya sea de un parásito o de un granito de arena. El molusco reacciona cubriendo al intruso con sistemáticas capas de nácar.Al cabo de un tiempo la perla está formada. |
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Cuando la mano del hombre sólo interviene para recolectarlas o encontrarlas hablamos de perlas naturales o accidentales. Ya prácticamente no se encuentran en el mercado.La perlas de cultivo son aquellas en las que el ser humano interviene tanto en su cultivo como en su recolección. Gracias a una técnica desarrollada por Kokishi Mikimoto, en el año 1890, se lograron cultivar perlas, casi de la misma forma que lo realiza la madre naturaleza, obteniendo de esta manera “ perlas cultivadas” de muy buena calidad- Japón es el principal productor de perlas de cultivo, las cuales se denominan Akoya, o de Oriente. Su valor es alto, ya que para obtener perlas de calidad, parejas y aceptables para el mercado joyero, implica aprovechar sólo el 5% de toda la producción Pero también se obtienen perlas de mayor tamaño y colores que van desde el crema al dorado en los mares del sur, en Oceanía. Las perlas negras y chocolate intenso son producidas por moluscos de la zona de Tahití. |
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Los factores determinantes de los colores y tamaños obtenidos, tienen que ver tanto como por la composición de las aguas donde se desarrolla el molusco, como el tipo de molusco en si. Claro está que a mayor tamaño, color más parejo, mejor brillo, etc., los valores se multiplican. Hay muchas historias, mitos y leyendas que involucran perlas. Tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo, son nombradas con frecuencia. A Principios del siglo XVI, es encontrada en Panamá por un esclavo, una perla de increíble belleza y del tamaño de un huevo de paloma.Es entregada al príncipe y futuro rey de España, Felipe II quien la obsequió como regalo de bodas a Maria I. Cuatrocientos años más tarde, la perla “ La Peregrina” como se ha dado en llamar por los itinerarios recorridos, salió a subasta y fue comprada en U$ 37.000 por Richard Burton para obsequiársela a Liz Taylor.
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| (agradecemos la imagen a Jorge Mier Hoffman de Organización Simón Bolivar) |
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Las perlas son sinónimo de elegancia y distinción. Jacqueline Kennedy usaba collares en distintos largos, y las inmortalizó junto al “vestido Jackie”. Dependiendo de su largo los collares de perlas se denominan: Princess en 50 cms Matiné en 60 cms Opera en 80 cms Channel en 100 cms
También existen las perlas símil cultivo, que a su vez pueden recibir distintos nombres, dependiendo del fabricante. Algunas marcas son tan famosas, que pueden llegar a confundir al público pensando que se encuentran ante perlas de cultivo. Por ejemplo las Majoricas, son perlas de excelente calidad, pero totalmente artificiales, dónde sólo interviene la destreza del ser humano en su producción. La calidad es lo que determina en estas perlas el valor. Estas perlas pueden tener una vida bastante prolongada si se las cuida. Hay otras artificiales que no resisten el mínimo uso. Las perlas de cultivo y las naturales deben cuidarse de cualquier químico. Perfumes, cremas y make up, las dañan indefectiblemente.
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Como en su composición interviene el carbonato de calcio, el guardarlas en bicarbonato en polvo, las mantiene con mucha vida y belleza. Se debe evitar el guardarlas en sitios oscuros o en contacto con cueros. Si uno está dispuesto a realizar una inversión en estas verdaderas joyas, que los acompañaran por varias generaciones, aconsejo dirigirse a especialistas de trayectoria que conozcan del tema, y sepan aconsejar sobre la mejor opción, como así también los cuidados a los que debe someterse las piezas que hemos heredado.
Miriam Testorell
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